Conversación entre Eduardo Subirats y Ángel Lozada en La Casa del Mofongo in Washington Heights comiéndonos un “sanculture”


Jorge Castillo, Persona sin importancia/ Person Without Importance (Oil on canvas: 150 x 100 cm, 1963)



sanculture. 1. m. Am. Escrito a medio cocer.Escritura caótica, preparada con malicia.Conjunto cultural de elementos sin orden.


Eduardo Subirats (ES): Querido Ángel. He aquí una situación paradójica. Te voy a entrevistar a Usted. Sin embargo, no soy su entrevistador. Soy tu “academic adviser.” Al entrevistarle estoy subvirtiendo las normas éticas de un departamento corporativo de “Humanidades.” Peor todavía: estoy burlando los corrientes códigos jerárquicos y autoritarios que definen institucionalmente la relación entre el director de una tesis doctoral y el doctorando en las instituciones académicas. Lo que tengo que confrontar de manera permanente en nuestro “Department of Spanish and Portuguese” es más bien el tratamiento administrativo de sus estudiantes postgraduados como inmaduros sujetos subalternos. La metáfora de la “maturity,” en inglés o en español, es vegetal y sexual. Cuando el fruto está maduro se lo puede uno comer. Pero la “inmadurez” que definió Kant en su ensayo sobre la Aufklärung, es decir, en su manifiesto programático sobre los contenidos éticos y políticos de una sociedad esclarecida en el sentido que la define la palabra “Entlightenment” (que carece de otra versión castellana excepto la adaptación cristianizada de los conceptos místicos islámicos y judíos del resplandor, el esplendor y la iluminación divinos), se pronuncia como “Unmundigkeit.” Esta palabra significa literalmente una ausencia de “Mund,” de boca. La inmadurez es la imposibilidad profesionalmente impuesta de ser reconocido como una existencia humana dotada de boca en un sentido literal y ontológico: la ausencia de habla en un sentido existencial que comprende la totalidad de la persona y de su situación espaciotemporal, es decir, histórica y cosmológica.
En fin, me refiero al derecho a la palabra en un sentido ontológico y existencial opuesto a los discursos escolásticamente vigilados por los administradores del conocimiento corporativo y de sus correspondientes jergas intelectualmente vacías…
Pero me deleita poder asumir el partido contrario. Desde que te conocí en un seminario del que no me acuerdo, y hace de eso unos ocho años, he seguido humilde y obedientemente los pasos de sus cambios intelectuales, literarios y personales. He reconocido la profunda sabiduría que subyace a estos procesos de real transformación. He sido consciente de las turbulencias con las que Usted se ha encontrado a lo largo de su camino. He sido testigo de las agudas crisis que ha atravesado Usted, tanto en un sentido físico como espiritual. He asistido a sus periodos de creatividad tempestuosa. He observado la repulsión administrativa a su libertad espiritual encarnada en las personas de mis propios colegas. Y hoy le expreso con el mayor respeto mi gratitud por lo mucho que he aprendido a lo largo de este viaje.
Pero ya basta de anécdotas. Usted es un escritor. Usted se presenta como un intelectual y ha sido jesuita, se ha iniciado en la Santería y ha entrado en el reino de la academia. Y además es gay. Y se ha incorporado oficialmente a un proyecto académico de investigación bajo el título “On Animalization…” en la New York University. En este tiempo ha adquirido el síndrome de VIH y esta realidad nueva ha transformado su vida y su manera de comprenderla. Usted ha sido marginado por los mismos académicos que pretendían y pretenden apoyarlo. Usted ha decidido abandonar su proyecto de tesis doctoral por ser demasiado académico y demasiado unchallenging desde un punto de vista literario, y ha abrazado en su lugar otro proyecto literario e intelectualmente mucho más creativo y ambicioso. Pero permíteme comenzar con algo que se parezca a un comienzo.
Su segunda novela, No quiero quedarme sola y vacía (San Juan, 2006), relata las miserias de un homosexual puertorriqueño que vive en New York City. Tu estilo no es “ficcional”, pero tampoco es “realista”. El lenguaje que utiliza en su novela es paródico, humorístico, y raya frecuentemente con lo chocante y lo escandaloso. Plantea dos problemas relevantes en el mundo que llamamos moderno para evitar un concepto más riguroso: en primer lugar, la soledad, el asedio social y la miseria existencial que acompaña la homosexualidad; y, al mismo tiempo, el acoso y la explotación económica a través del mismo sistema crediticio que ha colapsado a esta nación y al mundo entero. Sus amargas ironías, su honestidad y su valentía son características muy poco frecuentes en la comercializada vida intelectual contemporánea. Lo son todavía menos en las megamáquinas académicas. ¿Podría Usted comentarle a su audiencia las ideas, proyectos y sentimientos, tanto humanos como literarios (en una edad de literatura comercial infrahumana) que subyacen a su novela?

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Para mí, todo lugar de enunciación es un lugar de abstracción, toda meditación es un proceso de auto-edición: Al umbral de la pandemia porcina, me alumbran cuatro lenguajes: el español, el inglés, el yoruba y el Spanglish. Me acompañan siempre unas amigas íntimas: la pobreza y las enfermedades venéreas; tres tradiciones religiosas (la católica, la santería y el espiritismo), tres modos de ver el mundo: el español, el americano y el yoruba; dos naciones: Puerto Rico y los Estados Unidos; la vida gay; cuatro enfrentamientos directos con la violencia: la animalización, la homofobia, 911 y la censura académica; dos novelas: La patografía y No quiero quedarme sola y vacía; dos fuentes de enorme placer mental: la literatura y la música; dos maestros: Eduardo Subirats y Diamela Eltit; dos fuentes de enorme placer físico: el sexo y las drogas; muchos perros y muchas “Bitches”, mucha rabia—es para mí ya toda una estética—, y por supuesto, un cóctel espiritual compuesto por San Ignacio de Loyola, la diosa Oyá y The Riverside Church; que mantienen mis adicciones a niveles indetectables.

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Esta conversación deberá ser acompañada por el siguiente “playlist” iberoamericano de música clásica:
1. Gustavo Dudammel. Álbum Fiesta: “Sensemayá” y “Danzón 2”.
2. Heitor Villalobos. “Bachianas Brazileiras” e “Invocaçao em defesa da Patria”.
3. Stephen Hough. “My Favorite Things”.
4. George Gershwin. “Concerto in F” y “Rhapsody in Blue”.
5. Astor Piazzolla. “Le Grand Tango”.
6. Joaquín Rodrigo. “Concierto de Aranjuez”.
7. Frank Sinatra. “New York, New York”.

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Una reflexión honesta sobre la experiencia de las diásporas iberoamericanas inevitablemente nos llevará, desde sus orígenes, a darnos un cantazo contra una enorme pared multilingüe. Daré algunos ejemplos: el español rudimentario de Cristóbal Colón, una diáspora africana y una población indígena que aún preservan sus raíces lingüísticas a pesar de cuatro siglos pedagógicos orientados a eliminarlos y a desarraigarlos cultural, espiritual y lingüísticamente, un continente americano entero para el cual el español es un idioma entre muchos otros, el Spanglish de las comunidades hispanas dentro de los Estados Unidos, y la experiencia de una península ibérica que es cuna de muchísimos lenguajes, pero que históricamente le ha dado primacía a sólo dos (el español y el portugués). El “Hispanismo” se enriquecería muchísimo si asumiera esta complejidad como su base ontológica y epistemológica y si comprendiera que debido a esto, nuestra disciplina no puede orientarse hacia un solo lenguaje, o una sola región geográfica o mental, o hacia el discurso de una sola clase social, o hacia la preferencia de un puñado de ideologías y de maneras de pensar, o hacia un solo misticismo (cabe recordar aquí que la España de la pre-conquista fue un centro de fructífero encuentro entre las tres religiones abrahámicas pero que violentamente expulsó de su suelo a los judíos y a los moros y que hasta el día de hoy los excluye de su formación nacional literaria) o hacia el estudio de un solo continente, y que debería ser siempre inclusivo y de naturaleza eminentemente comparatista, considerando que Hispania siempre ha sido una y diversa.

Los cubre-bocas. Las imágenes que nos llegan de la gripe porcina me provocan pavor. Me evocan tres temores viscerales: el primero tiene que ver con el VIH. Basándome en la incompetencia y lentitud burocrática que todavía muestran los gobiernos latinoamericanos para combatir la epidemia del VIH-SIDA, y experimentada en carne propia como escritor seropositivo, me temo que en la próxima pandemia va a morir muchísima gente. El segundo es más siniestro; yo lo llamo el síndrome de Noé: Having survived the AIDS epidemic and having lost so many dear friends to that flood, I do not think I can stomach another pandemic. Therefore, I want to be one of the first ones to go. You see, like Noah, I don’t want to end up naked and drunk. Y por eso todos los días le mando emails a mis amigos escritores de México, especialmente a Miriam Morales, a Patricia Mazón y a Luis Martín Ulloa. Esta obsesión me impide despegarme de las noticias y necesito que me escriban. El tercer temor activa fuerzas históricas de mi subconsciente y me causa repulsión y coraje: Los cintillos sobre mi boca en la portada de mi segunda novela, los tapabocas y el que se me mande a callar. Las imágenes son claras: Esta próxima pandemia tendrá que ver con el control de la voz y con los que están autorizados a hablar por los medios como el presidente de México, Felipe Calderón y sus jefes de gobierno (hombres criollos blancos de obvia descendencia europea), súper bien vestiditos y recortaditos, y repetidos por Jorge Ramos y la prensa de Univisión, asumen “emergency powers” (esta expresión siempre me recuerda al Senador Palpatine de La guerra de las galaxias), mientras que a la desamparada población pobre de rostros indígenas y mestizos se les promete medicamentos y futuras vacunas, pero sólo se les tapa la boca con máscaras azules y se les ordena que se encierren en sus casas mientras se clausuran las clínicas hacinadas.

Esto me lleva a retomar el primer curso que tomé contigo sobre el Postmodernismo que me marcó como intelectual, no sólo por las lecturas de los pensadores que estudiamos (Jameson, Horkheimer, Adorno, Debord) si no también por las propuestas que muchos de ellos hacían. Los postulados que más me calaron fueron los de Lyotard y su propuesta de “language games”: El calentamiento global no es un juego del lenguaje, como tampoco lo es la epidemia del SIDA, ni lo es 9-11, ni la guerra contra el terrorismo ni el bombardeo sobre Bagdad, ni las amenazas televisivas norteamericanas de “shock and awe”, ni la proliferación de bombas atómicas. Ahora bien, casi todas estas crisis generan una industria multimillonaria de conferencias, organizaciones, congresos en hoteles carísimos, viajes de lujo para los activistas y defensores de cuanta causa justa habida y por haber, websites, y produce una ola de “language games” que terminan casi siempre “resolviéndose” con ruedas y conferencias de prensa, “town hall meetings” y espots televisivos y aplausos, salpicados aquí y allá por alguna que otra manifestación controlada casi siempre por gases lacrimógenos y manguerazos, a los cuales ya todos nos hemos acostumbrado, y en anuncios tan descabellados como los que prometen acceso a los medicamentos para los africanos infectados con VIH antes del 2009, detenimiento de la deforestación del Amazonas y de reservas forestales que ya sólo existen en mapas de la ONU, el detenimiento del descongelamiento de los glaciares; y cuyos más burdos ejemplos lo están dando ahora mismo dos presidentes y sus respectivas naciones: Barak Obama y Felipe Calderón. El primero promete villas y castillas mientras hunde a los Estados Unidos en un déficit presupuestario multi-trillonario que jamás podrá pagar, imprimiendo dólares como si fueran confeti, escudándose tras un cuidadoso velo mediático-mesiánico de sonrisas raciales. El segundo hace alucinantes promesas de derrocar los carteles de drogas en su país (con uno de los gobiernos más abiertamente corruptos que ha parido el hemisferio) y detener la propagación del virus de la gripe porcina (con uno de los más ineficaces y miserables sistema de salud pública que ha parido el tercer mundo latinoamericano). Ambos presidentes hiper-crecen sus gobiernos en los mastodontes burocráticos más gigantescos e ineficientes que ha presenciado la historia de la humanidad.

Who do these leaders think they can fool?

ES: ¿La academia, la megamaquina de la formacion academica, en el doble sentido, militar y educativo, de la palabra formar, su experiencia en la academia norteamericana y en NYU, la incapacidad de la academia de responder de manera reflexiva frente al colapso del mundo actual? ¿Qué piensa?

Back to the subject of “cubrebocas:” Le tengo un odio visceral a la sumisión académica. Y especialmente, a la que practican los hispanistas. Especialmente a la que practican los académicos gay. Y especialmente, a la que he presenciado en NYU y en la Universidad de Puerto Rico. Y concuerdo con un poeta español, ignorado y desconocido por todos nuestros “prestigiosos” departamentos “iberoamericanos”, José Manuel Caballero Bonald: “La gran literatura la han hecho siempre los desobedientes.” Y es precisamente aquí donde comienzan mis problemas. Comienzan con una irritación permanente que me incomoda ante toda imposición, venga de quien venga, y especialmente, la que se practica a través del lenguaje y de la enseñanza de la Literatura. Y más, cuando esta enseñanza está plagada de ignorancia y prejuicios.

Démosle un vistazo, como punto de partida, al “hallmark” de nuestro departamento:
  1. “The hallmark of our department is its trans-Atlantic and inter-American focus”. ¿Qué literaturas africanas se estudian en nuestro departamento? ¿Qué literatura española, o portuguesa, o mexicana, o puertorriqueña, o dominicana, o colombiana, o peruana, o venezolana, o centroamericana, o de las comunidades hispanas en los Estados Unidos se estudian en nuestro departamento? Excepto por la privilegiación de las literaturas de Cuba, Argentina y Chile, ¿qué literaturas de otros países latinoamericanos se estudian a profundidad en nuestro departamento?
  2. “We bridge traditional divides between Spain and Spanish America; between North and South America; between Portugal, Brazil and Africa; and between Spanish America and Brazil, in order to rethink historical, literary and linguistic boundaries from new perspectives”. ¿Qué enseña nuestra facultad sobre África? ¿Qué curso graduado se enseña en nuestro departamento sobre las literaturas y los idiomas de Norte América, Portugal y África? ¿Qué conocimiento demuestran nuestra facultad y nuestros estudiantes sobre las comunidades latinas en los Estados Unidos?
  3. “Thus our endeavor is essentially comparatist in nature, as it must be in an increasingly complex and interconnected world”. Añadiré aquí una lista de sonoros conceptos y me preguntaré: ¿qué significan, cómo se enseñan y cómo se llevan a la praxis y se consideran en la reflexión intelectual que se supone exista en nuestro departamento los siguientes conceptos: historia, literatura, lingüística, latinoamericanista, filosofía, modernidad, tras-atlántico, español?

Tanto la colonización española como la portuguesa provocaron, no sólo la expulsión de los españoles judíos y árabes de la península y el vaciamiento físico y espiritual de las civilizaciones indígenas encontradas en América, sino también a través de la destrucción de vastas civilizaciones africanas, un tráfico trasatlántico cruel de poblaciones enteras, separación de familias, esclavitud de millones de personas, en un genocidio y exterminio gubernamental, sistemático y avalado por la Iglesia Católica que no tiene comparación en la historia de la humanidad. Así se asentaron las bases del sistema capitalista moderno que hoy en todos los lados se celebra sonoramente con conceptos históricamente vacíos denominados como “transculturación”, “globalización”, “multiculturalismos” e “hibridismos”.

Cóctel canónico contra el SIDA: La lista de lecturas del doctorado en Español de NYU me provocó estupor, acompañado por un aburrimiento tal, que me dejó prácticamente en un estado intensivo-intelectual de repulsión, de risa y de puro shock. Cuatro años después y todavía estoy en proceso de lenta recuperación. Mi sistema in-mundo-lógico está por el piso. Mi carga verbal está por las nubes. El diagnóstico es grave: Síndrome Intelectual de Demencia Académicamente Adquirida (SIDA) que actualmente combato que con un cóctel literario que consiste, única y exclusivamente, de las siguientes pastillas: Reynaldo Arenas, Miguel de Cervantes, Julio Cortázar, Federico García Lorca, José Eustacio Rivera, Mario de Andrade, José Lezama Lima, Clarice Lispector, Virgilio Piñera, Augusto Roa Bastos, Juan Rulfo y Severo Sarduy. ¡NADA MÁS! Y el que quiera estudiar “creative writing” conmigo, que primero se tome esas doce pastillas. El resto del canon iberoamericano, échenlo a la basura. Empezando por Borges y terminando con Saramago, García Márquez, Carlos Fuentes, Vargas Llosa y Arturo Pérez Reverte. ¿Cuándo se acabarán de morir para que dejen de escribir? Déjenlos que cojan polvo en las mentes de los académicos hispanófilos. A la generación del crack y a la literatura de Bolaño hay que lanzarles un cóctel molotov: Volpi, Paz Soldán, Fuguet, y sus camaradas son todos una ganga de imbéciles engreídos. ¡Que los aburra Alfaguara! Sobre la literatura puertorriqueña: NO LA TOLERO. A new class of literary inhibitors has to be developed to combat the spread of Latino Writers in the US.

But who cares about this reading list anymore? Who gives a damn about literature for that matter? Who gives a FUCK about Latin American and Spanish writers anymore? Esta lista de lecturas de PhD fue abandonada hace muchos años, como fue abandonada la enseñanza del idioma español y como ha sido abandonada la alta literatura como corpus de lectura y de formación cultural y literaria. En nuestro departamento nadie es capaz de leer sistemáticamente nada, no se respeta la autonomía de la obra de arte ni tampoco hay instrumentos reales de análisis. La palabra canon ya no existe en el lenguaje, no por abrir la posibilidad a una multiplicidad de literaturas, sino para eliminar la literatura, igualar a Lezama o a Sarduy con Laura Restrepo y Alberto Fuguet porque todos son textos. ¿A qué descabellada se le puede ocurrir semejantes pamplinas?

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Dicenteredness and De-focalization are intentional, as verbal and writing expressions of academic and intellectual dissent: Estoy preñado de los conocimientos más amargos: Pertenezco a un linaje de escritores y artistas que han sido animalizados, colonizados, sexiliados hasta de sí mismos, penetrados, infectados y censurados: positivos, promiscuos radicales, pobres, hijos ilegítimos de muchos padres desconocidos, refugiados médicos, afeminados, degenerados y des-gendered, invadidos y habitados por trillones de microbios y virus, y todos, de una manera u otra, con nuestras esperanzas quebradas. Por eso compartimos una misma frustración, una misma irritación, una misma desobediencia y un mismo límite interno: el fracaso espiritual, intelectual y político de unas culturas, tradiciones e instituciones que de una manera u otra nos han rechazado y fallado.

ES: ¿Sin embargo…?

Sin embargo, me acompaña en mi escritura la Diosa Oyá: Este cielo nublado me provoca un estado de trance intelectual y creativo donde asumo sus atributos. El viento acaricia mi rostro y me eleva. Ella es la orixa guerrera que me escogió como hijo. Diosa del Río Nigeria y asociada en el santoral católico con Santa Teresita de Ávila o con la Virgen de la Candelaria, Oyá-Yansán es la diosa de la muerte, de los vientos huracanados, de todos los cambios drásticos, de la centella y del vino. Es ella la más enjoyada, la más pretenciosa, la verdadera reina de la dinastía de los poderosos hijos de Odduduwa, que ayudó al mismísimo Shangó a ascender al poder y a consolidar uno de los imperios más poderosos que han existido sobre la faz de la tierra. Es diosa también de la locura. Ella vive en el rompimiento del vidrio, en las fisuras y grietas, y en el rasgo de las telas. Cuando baja, baja con un machete arrasando para abrir el camino al cambio, al progreso, a los nuevos conceptos y pensamientos, a las nuevas formas de ver las cosas, a la innovación. Oyá es la diosa de la desobediencia. Del "dissent." Del dissent as descent. Y así quiero ser yo. En honor a ella me paro en los precipicios, en las catástrofes, en la contraria. Consciente de que ese mismo ciclón, esa misma diosa que me ama tanto, en cualquier momento puede precipitarme. Como ella, sonrío y busco a todo aquel fuerte y joven que todavía se agita y que todavía sueña para iniciarlo en el lenguaje de las riquezas, de la soberanía, de la belleza y del poder. Ella soy yo y yo soy ella. No hay nada que aborrezca más que la ignorancia, la fealdad, la humildad y la cobardía. Por eso asumo siempre posturas de cambio radical y total. Me ubico más allá de los límites de lo que todavía no puede ni tan siquiera nombrarse. Erupciono fuego por la boca. Jecuajei. Destructivo y caótico, pero transformador, sin mí, no puede ocurrir el progreso. Abro grietas para poder gritar. Precipitándome y manifestándome.

En otras palabras, mi descarga intelectual es categoría cinco: constantemente reorganizo mi propio proyecto artístico, espiritual y literario como si fuera una tromba: azoto la ignorancia, la imbecilidad y todas las censuras y autocensuras y todos los esfuerzos que pretenden uniformar y subyugar el pensamiento de la gente, entendiendo, que estos procesos son todos sumamente violentos y que dejan profundas heridas y cicatrices físicas, sicológicas y lingüísticas. En mi caso sólo puedo hacerlo volviéndome un remolino y absorbiendo la frustración formal que me causa una literatura iberoamericana que no me sirve para nada porque se originó precisamente bajo un proyecto civilizatorio español de un colonialismo profundamente católico y machista, contrario a cada fibra de mi ser, por una algarabía de papagayos, en su mayoría homofóbicos, que rechazan todo lo que yo soy o represento, por un canon originalmente formulado por una clase española y criolla excluyente y en decadencia, cuyas expresiones culturales son sumamente banales, superficiales, exclusivistas de todo aquel que no piensa como ellos ni adora al dios de ellos, miserables y completamente incapaces de aportar nada positivo a la condición en que se encuentra el mundo, y que hasta el día de hoy ejercen unos tenaces esfuerzos institucionales para excluir, eliminar y silenciar mi literatura y las pocas cosas que escribo y digo.

No puedo hacer más.

Intensificándome. Materializándome. Manifestándome. Precipitándome.

¿Y cuando termine esta tormenta, qué? Les aseguro: aumentarán mi intensidad y frecuencia.

Sólo la sangre aplacará mi divinidad.

La humedad de la calma me produce un enorme placer...

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censura. (Del lat. censūra). 1. f. Dictamen y juicio que se hace o da acerca de una obra o escrito. 2. f. Nota, corrección o reprobación de algo. 3. f. Murmuración, detracción. 4. f. Intervención que ejerce el censor gubernativo. 5. f. Pena eclesiástica del fuero externo, impuesta por algún delito con arreglo a los cánones. 6. f. Entre los antiguos romanos, oficio y dignidad de censor.

censurar. (De censura). 1. tr. Formar juicio de una obra u otra cosa. 2. tr. Corregir, reprobar o notar por malo algo. 3. tr. Murmurar, vituperar. 4. tr. Dicho del censor oficial o de otra clase: Ejercer su función; imponer, en calidad de tal, supresiones o cambios.

requisar. tr. Hacer requisición de caballos, vehículos, alimentos y otras cosas para el servicio militar. 2. tr. Der. Dicho de la autoridad militar, en tiempo de guerra, o de la autoridad civil, en caso de calamidad pública: Expropiar, con efecto inmediato y sin seguir el procedimiento ordinario, cosas, derechos y servicios.


ES: Ahorita, si habla Usted como Usted habla, o sea, libremente, creativamente, le cortan la lengua con las tenazas de la escritura. Si habla fuera del prescrito script de los clérigos letrados no se le escuchará. Sólo puede decirse en la academia lo que está previamente cifrado. ¿Es por eso que intentaron picar su provocante novela de un homosexual puertorriqueño sitiado en New York por la soledad intelectual, la miseria cotidiana y las torturas de los agentes y las agencias de crédito? ¿Por qué cree que esta novela ha suscitado una reacción tan agresiva en Puerto Rico que ha provocado la destrucción final de su edición? ¿Y por qué cree que incluso una Universidad y un Departamento de Literatura que exhiben tanto interés e incluso un verdadero compromiso con los tópicos y significantes relacionados con la homosexualidad y los temas queer ha ignorado su novela y censurado su posición intelectual?

Mi versión de los hechos: a un puñado de profesores de la Universidad de Puerto Rico no les gustó mi abierta crítica a la academia puertorriqueña, ni las parodias que les hice a sus amigos y a los académicos gays de Puerto Rico. Entonces, llamaron al Editor de Isla Negra y lo intimidaron. Y él, en reacción y bajo miedo, retiró mis novelas de las librerías el segundo día que estaban puestas a la venta. Además, me amenazó con destruir la edición completa de la obra si no modificábamos los párrafos. Entonces, no me quedó otra alternativa que ponerle un abogado y amenazarlo con llevarlo a corte.

¿Cómo se entiende esto? Si el retirarte las novelas de las librerías no es censura, dime qué es. Si el amenazarte con picar tus 250 novelas, después que había pasado una mañana entera en la Librería Mágica firmando los ejemplares no es censura, dime qué es. Si el ponerle un "cintillo rojo" y un "disclaimer" a la novela para eximir al editor de la responsabilidad de lo publicado no es censura, dime entonces qué es. Si el amenazarte en almuerzos con jamás ayudarte, ni a promover la novela ni a conseguir trabajo como profesor en la Universidad, como me advirtió el mismo Prof. Rubén Ríos en un almuerzo, no es censura, dime qué es.

Yo subestimé el poder de la censura y a las fuerzas desiguales que ésta desató: Además de que la amenaza de la picada de mi obra casi me enloquece; y de que prácticamente tuve que estar dispuesto a robarme mi propia novela porque temía que no fuera a sobrevivir -- gracias a Dios que el dueño de la Librería Mágica me regaló veinte ejemplares para que así no tuviera que robármelas, porque a eso estaba dispuesto--; mi segunda novela todavía no ha tenido un lanzamiento "normal" como lo deben tener todos los libros y nunca ha sido reseñada en los mayores periódicos de Puerto Rico ni presentada en ninguna librería de la Isla. Si esto no es censura, ¿qué es? Y, como toda censura es un arma de la violencia, tú sabes que has sido víctima de un acto de silenciamiento y de violencia cuando odias a todo el mundo y tienes que disparar contra todos y no puedes controlarte. "Thats what violence does."

Requisar la novela entonces fue, porque el editor no se imaginaba que había derechos de autor que me protegían: en el caso de Puerto Rico, dos leyes, las puertorriqueñas y las de la UNESCO, explícitamente prohíben la destrucción de la obra del autor sin su autorización. Pero censura fue cuando estos académicos, con llamadas telefónicas tras bastidores intimidaron al editor de Isla Negra a tal grado que retiró las novelas de las librerías y sólo las volvió a poner en los estantes cuando yo lo llevé a corte.

Pues aquí voy: además de que el editor no tiene cojones, es evidente que no leyó la novela antes de mandarla a la imprenta. Puerto Rico no tiene un grupo de editores al estilo tradicional de los Estados Unidos de a principios de siglo XX, donde el editor leía cuidadosamente sus manuscritos y era versado en literatura y rescataba a escritores de calidad que no necesariamente se ajustaban a los parámetros establecidos por la literatura de la época. Los editores de Puerto Rico son, funcionalmente, pequeños inversionistas asociados con imprentas y con micro mafias de intelectuales a las cuales no entra nadie que no piense como ellos. En otras palabras, esa misma formación literaria hispanista que tienen estos editores corto-circuita su capacidad de poder identificar talentos literarios alternos o que no se conformen a las pautas establecidas por los mercados editoriales, o por la formación hispanista, o por los grupitos intelectuales que reinan en las universidades.

Por un lado, los editores de Puerto Rico publican para que sus amigos profesores en las universidad consuman sus libros y los asignen en sus clasecitas de literatura. Por otro lado, las grandes editoriales de Iberoamérica buscan un denominador común de lectores que asegure éxitos de mercado, y su interés no es precisamente publicar buena literatura porque esta casi nunca asegura buenas ventas. Encima de eso, los países independientes tienen proyectos culturales de promoción nacional que impulsan a escritores como productos culturales de exportación para el consumo del resto del mundo. Toda literatura que no tenga en mente estos objetivos editoriales, o que provenga de una colonia, o que ni tan siquiera tenga país ni lenguaje como es la literatura latina de los Estados Unidos está condenada a quedarse afuera.

Pero ya no les tengo respeto. Dirijo mis críticas directamente a ellos. El silenciamiento por parte de estos maricones cobardes de la academia de Puerto Rico me provoca acusarlos. Quisiera sacarlos del clóset a todos: Pero, ¿sabes qué? No voy a compartir mi fama con ellos. Empobrecidos por la carencia de crítica, de pensamiento y de diálogo, estos académicos amanerados de Puerto Rico le han prestado sus mentes a bobadas posmodernas cuando el país se les estancó mentalmente y son intelectualmente incapaces de aportar al debate público ni al mejoramiento ni a la educación de su país. ¿Sabes por qué? Porque siempre fueron unos cobardes. Porque nunca salieron del clóset. Porque la formación académica de los estudios hispánicos les colonizó la mente y los acorraló en covachas de especialistas. Porque los “entrenaron” para ser “language teachers” en los Estados Unidos. La disciplina del hispanismo y la academia norteamericana los ha relegado a ser administradores de ignorantes, maestros de español cuya función obligatoria es entretener a la academia norteamericana en congresos, pero no es enseñar ideas, como tampoco lo es el crear nuevos conocimientos que le sirvan a su país o al mundo, como tampoco lo es el ser intelectuales en la esfera pública porque la especialización postmoderna los ha convertido en meros espectadores ante los problemas por los que atraviesa el mundo.

Basta darles un vistazo a las bobadas que escriben y a cómo hablan para darse cuenta de que esa mentalidad de mundillo queer postmo les impide entender la realidad en la que vive el resto del mundo y es otra manera de balcanizar el conocimiento.

Además, estos funcionarios académicos que han promovido la censura de una novela no merecen ser parte del campo de las artes liberales. Pertenecen a la inquisición española. Al otorgamiento de permisos católicos. Y no merecen ser llamados letrados.

ES: ¿Son gramatologos hibridistas subalternos, estrellas de los cultural studies y postsujetos postintelectuales del multiculturalismo enlatado… como las sopas de tomate de Warhol?

They are not even Pollocks, these academics are jokes on bad taste. Todo el mundo, y me incluyo, puede ser parodiado. Especialmente aquellos que, por virtud de haber constituido sus carreras, no sobre el saber, sino sobre el figurear en salones literarios; no sobre la enseñanza, sino sobre el manejo de jergas ininteligibles; no sobre el avance de la sabiduría, sino sobre el networking y la política tras bastidores de las universidades; le aportan nada al país que representan. Shame on them!

ES: ¿Un escritor es un escribiente? ¿Un productor de textualidades intertextualizadas? ¿Se parece un poema a un directorio telefónico por ser ambos sólo textos?

A la palabra LINTERNA se le quitan las enes y se convierte en LITERA. El oficio del escritor está representado en las cartas del Tarot por la carta número nueve del arcano mayor, la del Ermitaño. Éste se encuentra en la oscuridad, en un paisaje árido y desértico, y lo alumbra una linterna cuya fuente de luz es la estrella de David. En tiempos de catástrofes, de oscuridad, de aburrimiento y de incomprensión, deberíamos reflexionar sobre esta carta. Toda buena literatura debería iluminar intensamente con los siguientes rayos:

Primero, mostrar el camino y conducir la humanidad hacia sus más bellos ideales y sueños. Esto puede darse de manera directa (didáctica, ideológica) o indirecta (testimonial, cuando se narra un aspecto monstruoso de la humanidad), o a través del descubrimiento (cuando se nos revela una realidad que no conocíamos o a la que no teníamos acceso).

Segundo, debe operar en la esfera de lo sublime e, invocando la sabiduría africana, debe ayudarnos a digerir la realidad, por más dolorosa que ésta sea, pero pasándola por lo bello, que puede lograrse a través de la poética, como del manejo magistral del lenguaje, como de la musicalidad de las palabras, como de la innovación en el proveer nuevas metáforas a la humanidad (la creación de símbolos).

Tercero, entretener y combatir el aburrimiento, en otras palabras, provocar el placer.

Cuarto, desobedecer. Debe siempre buscar lo que no se puede decir, disentir, descentrar, des-territorializar. Cuando se cierra un camino, debe tener la capacidad de abrir otro. Es siempre un acto de resistencia, en especial a las clasificaciones. Debe resistir las fronteras y los enlatamientos. Especialmente los académicos, los editoriales y los literarios. Pero para poder desobedecer y disentir eficazmente hay que conocer bien la tradición literaria que nos forma como lectores.

Quinto, debe tener la capacidad de operar a diferentes niveles en la mente, porque esto invitará al lector a releer la obra una y otra vez, y asegura múltiples lectores.

Sexto, debe cegar. Debe ser tan intensa, que ciegue a todo aquel que se atreva mirarla directamente. Porque al final, el lector educado busca intensidades.

Ahora bien, el ermitaño es un viejo. Se retira del mundo para escribir pero regresa al mundo. Tiene que haber vivido y mucho. Lo conoce bien de cerca. Más que escribir, tiene que leer. Tiene que saber. El autor tiene que encarnarse en sus temas y en sus personajes. He aquí otro término de la teología que puede alumbrarnos.

La buena literatura debe ser siempre la estrella más radiante. Su brillantez será producida por la fusión de fuerzas culturales, psíquicas y espirituales opuestas, buenas y malas, bellas y feas, y el autor tiene que ubicarse en la soledad de su escritura para poder habitar los espacios del trance (a fin de cuentas, el ermitaño es un místico): trance como duelo espiritual e ideológico, como médium de sus propios personajes, como último estado o tiempo de la vida cerca de la muerte, como estados alterados de conciencia, drogamientos y hasta de la locura, y como expresión de los momentos críticos y decisivos por los que atraviesa su propia cultura. Trance como Trance-formation, in opposition to Logos and Logic.

ES: ¡Eres peligroso! ¡Con razón el Departamento de Spanish & Portuguese pretende deshacerse de tí sin dejar rastro! ¡Ni a la biblioteca le dejan entrar… los prudentes dueños de ese departamento! ¡Y con mucha razón! Y, sin embargo, ¿qué es eso de escritura creativa? ¿Cómo puede transformarse la disciplina cada día más burocrática de un departamento de literatura en el que nadie es capaz de distinguir entre tragedia y comedia, entre literatura y ficción, o entre mito y texto en sublime creación, en magnífica poiesis? ¿Pura brujería o farsa no más?

La única profesora de ese programa que se ha probado internacionalmente como escritora, como artista y como profesora de escritura creativa, y que posee las credenciales intelectuales y de mercado para dictar esos talleres, y la única que se merece el título de “prominent Latin American writer” (éste es el único objetivo que pude encontrar en el website del departamento) es la chilena Diamela Eltit. Las demás son todas escritoras de segunda categoría. Y debo añadir, irrelevantes, aburridísimas, y desconocidas que ni tan siquiera han sido publicadas por editoriales prestigiosas o de envergadura. En otras palabras, son amateurs. El trabajo de estas mujeres tampoco ha sido sometido a la crítica rigurosa ni al minucioso escrutinio de otros colegas, profesores, críticos literario u especialistas, ya que nadie las lee.

Cuando vienen estos “futuros escritores” a que yo los ayude, y me dicen que están en ese programa, los interrogo inocentemente: ¿por qué no sometes al mismo rigor de crítica las novelas y los poemarios de esas profesoras? ¿qué credenciales intelectuales, de escritura y de mercado tienen estas mujeres, a excepción de Diamela Eltit, que las autorice a ser profesoras de escritura creativa? O una pregunta más básica: ¿te has leído lo que han escrito? ¿qué han escrito que merezca el que se le catalogue como escritoras prominentes? ¿qué aportaciones significativas le han hecho a la literatura? ¿cuáles son los objetivos de este programa? ¿para qué mercado los están preparando? ¿qué tipo de estudiantes pretende formar?

Sospecho que un programa de escritura creativa podría darles la oportunidad a todas estas profesoras de segundo rango dentro de nuestro departamento para enseñar cursos significativos que no sean cursos de lengua de primer y segundo año para estudiantes norteamericanos. Y es que en nuestro departamento, como en muchos otros, existe toda una facultad que, como no tienen “tenure” y como están trabajando bajo contratos miserables y salarios injustos que no dan para vivir, y como no pueden enseñar cursos graduados o de literatura como los otros, les pudren sus carreras intelectuales asignándolos a enseñar los verbos ser y estar. Entonces, estas clases de escritura creativa se convierten en premios de consolación para ellos.

¿A quién pretenden estas mujeres engañar? ¿A quién se le puede ocurrir estudiar con estas guardias municipales?

Después de haber propuesto y enseñado cursos de escritura creativa en la Universidad de Puerto Rico, y después de tener muchísimos estudiantes escritores que me buscan privadamente para que les enseñe, he desarrollado una relación “sweet and sour” hacia este tipo de programas. Para mí, un programa de escritura creativa debe tener, como mínimo, el desarrollo de los siguientes objetivos:

El primero tiene que ver con el desarrollo del dominio de las técnicas de la escritura, un manejo de las herramientas básicas que todo escritor debe dominar para poder ejercer bien su oficio. Y me refiero a una clase de ingeniería de la escritura básica, de la redacción y del desarrollo del estilo, donde se manejen conceptos esenciales como desarrollo de trama, personajes, diálogos, marco, formación de clímax, etc.

El segundo tiene que ver con el desarrollo de la sensibilidad estética de cada alumno. Y esto lo aprendí de quien es y fue mi maestra, la mismísima Diamela Eltit, y se logra con un intercambio de lecturas clásicas, relacionadas con los temas y géneros específicos que cada autor esté manejando individualmente; lecturas tanto literarias como teóricas, y que busquen enriquecer el intelecto del autor para que éste pueda entablar una conversación profunda y compleja con su propia tradición literaria. Este diálogo se logra al entablar conversaciones con personas que hayan leído más que uno y con maestros a los que uno admire, no por los puestos que tengan, sino por lo que escriben, y que buscan ayudar al alumno a navegar en esa piscina infinita de “libros que hay que leer.”

El tercero tiene que ver con pulir lo que el estudiante ya ha escrito. Consiste en compartir su trabajo con otros escritores y desarrollar una actitud de apertura a la crítica de otros colegas, para así afinar sus capacidades críticas, ya que todo manuscrito puede mejorarse antes de que salga a las prensas.

El cuarto es sumamente práctico, pero no por eso menos importante, y tiene que ver con una exposición al manejo de la profesión de la escritura, con encuentros con editores, con agentes literarios, con promoción de textos, etc. ¿Cómo se construye una profesión de escritor? Ese tipo de cosas.

Ninguno de estos objetivos los posee el programa de escritura creativa de NYU. Y todos se pueden lograr, de una manera u otra, independientemente sin la necesidad de una maestría de escritura creativa.

Además, me preocupa enormemente el problema de la vigilancia de la escritura por parte de críticos literarios y de “language teachers”.

ES: ¿No cree Usted que la síntesis de la critica literaria postestructuralista y las condiciones escriturales de la industria de la ficción globalista puede dar por resultado una máquina gramatológica total? ¿La Ciudad Letrada Absoluta?

Todos los que hemos estado ya en el mercado de la enseñanza universitaria sabemos que una Maestría en Escritura Creativa no sirve para absolutamente nada, no te sirve ni tan siquiera para conseguir trabajo, ni garantiza que el escritor escriba bien, ¿para qué sirve entonces? Sirve para dividir, de una vez y por todas, la literatura de la crítica literaria. Sirve para asegurar que sólo aquellos que estudien crítica recibirán doctorados y por consiguiente, podrán tener puestos asalariados y con “tenure” en los departamentos de español de las universidades del mundo. Sirve, a juzgar por las profesoras que han escogido en NYU para enseñar estos talleres, para relegar a un estatus de segunda clase a los escritores jóvenes, proveyéndoles una educación y formación mediocre y manteniéndolos para siempre bajo una especie de tutelaje. Y sirve para ofrecerle a estudiantes ricos de Latinoamérica que pueden pagar esas clases unas vacaciones en la ciudad de New York disfrazadas como programa de escritura creativa. Estas maestrías son una especie de “boarding schools” para periodistas y escritores amateurs, pero no para escritores serios.

Hace unos años salió una caricatura muy reveladora en el New Yorker: una pareja conversaba en su sala, uno le decía al otro: Todas las novelas que he leído últimamente han sido escritas en creative writing programs. Este comic apunta a la profesionalización del proceso creativo con el cual se corre el enorme peligro de la producción en masa de novelas enlatadas, que no por eso son necesariamente malas, pero adolecen de ser predecibles, chatas, fotocopias una de la otra. Y eso es preocupante.

ES: ¡Pero Usted es un nihilista! ¿Propone algo?

Propongo una estética de la rabia, rescatándola como virtud divina para poder mantener cierto grado de sanidad mental, acompañándola siempre con desenlaces múltiples (Soy el impetuoso río Nigeria que desemboca en el delta mayor de África, y me forman quebradas, lagunas, basura, rápidos, pantanos, manglares, marismas y muchísimos animales):

QUEBRADAS. Toda escritura esquizofrénica es esquizoprofética: Like the homeless woman in the South Bronx in Angels in America, when Hannah asks her how can she get to Brooklyn, the woman responds: “In the new century, I think we will all be insane”: El planeta se calentará y Puerto Rico continuará siendo irrelevante para el orden global y eventualmente todas sus ciudades costeras quedaran sumergidas bajo el agua. La próxima pandemia matará al veinte por ciento de la población mundial. El horroroso legado de los latinoamericanos al mundo será la creación del desierto de las Amazonas. Quemarán y talarán todo lo que queda. Destruirán la selva y matarán a sus animales. Una bomba nuclear inesperada estallará una nueva guerra mundial. América del Sur y África se convertirán en vertederos continentales (take a tour of the Niger so you can witness with your own eyes how a Goddes, how a beautiful river has been converted into an infernal ecological dump by Shell and other Oil Corporations). El próximo ataque terrorista a los Estados Unidos será mucho más destructivo que el del 9-11. In other words: Simultaneously, memory will be enhanced and erased, and the future of our past will enhance humans into borgs. The twenty-first century will be defined by faith relations rather than race relations, by the threat of terrorism rather than the threat of Communism, by the real threats of global warming, the destruction of the tropical forests around the globe, one unstoppable pandemic, and by nuclear and biological war; and all these prophesies are not language games.

LAGUNAS. A pesar de todas las lagunas que me ha causado lo descrito anteriormente, NYU ha sido para mí un lugar sin límites. Asocio esta universidad con el placer (tuve muchos encuentros sexuales en el King Juan Carlos, en el parque, tuve sexo con hombres hasta en las oficinas de los profesores). Tuve sexo allí con todo el que pude (incluyendo alumnos y profesores). Además, que en NYU se consiguen las drogas más potentes de la ciudad de New York (me la compraban mis alumnos en los dormitorios o me las traía mi dealer al King Juan Carlos). I was so high while I was doing my graduate studies, que hay semestres enteros de los que no me acuerdo absolutamente nada, y lo mejor es que saqué A en esas clases. La asocio también con profundo amor: Ahí me diagnosticaron VIH y fue precisamente el director del departamento, Jim Fernández, el que me ayudó a sobrevivir aquella crisis. Él lloró conmigo. Me ayudó a salir adelante. Me acompañó en todas aquellas semanas donde llorábamos los dos como dos niños mientras él me diseñaba planes médicos para combatir mi enfermedad. Eso nunca se puede olvidar. Ese es un verdadero amigo (no siempre se enseña dando clase). Y aprendí a debatir. La mafia intelectual de NYU tiene una larga tradición intelectual de izquierda radical a la que debe siempre volver, especialmente, porque fue la única universidad en los Estados Unidos que fue bombardeada durante los ataques del 911.

MANGLARES. Soy un manglar con raíces espirituales por las que absorbo mis adicciones, que son muchísimas, y con las que me aguanto para que las olas del mar no me lleven. La raíz de todos mis fracasos ha sido el alcohol, la marihuana, el cristal meth, los poppers, el sexo promiscuo y desenfrenado siempre con drogas, y las obsesiones de todo tipo que producen un estado de insanidad mental que sólo un cóctel de higher powers puede combatir eficazmente. Mis ramificaciones son Dios, Cristo, el Espíritu Santo, la Virgen María, el Buda, San Ignacio y mi Maestro de Novicios, la Diosa Oyá y mi Padrino, Zarabanda, mi cuadro espiritual, mi madrina que está muerta pero que todavía me ayuda, los Narcóticos Anónimos y mi Sponsor, los tele-evangelistas, las cartas del Tarot, The Riverside Church y sus pastores, y todo el que me pueda ayudar a mantener mi sobriedad y mantenerme vivo el día de hoy. In other words, if evil forces have entered your life, here is a prayer for you: may this day, this hour, this moment//bring rest in You//that through You in me//I may live//sober and free//proclaiming how You save me//this day, this hour, this breath.

THE AFRICAN QUEEN. Una balsa de hule se hunde en medio del delta, donde yo soy Katharine Hupburn, gritando y señalando con la sombrilla: “CAPTAINS OF THE CREATIVE WRITING PROGRAMS AND SPANISH DEPARTMENTS OF THE UNITED STATES: PROPONGO UNA MALLA CURRICULAR PARA UN PROGRAMA DE ESCRITURA CREATIVA LO MÁS CREATIVA POSIBLE, DONDE LOS PROFESORES INVITADOS SEAN EXCONVICTOS, DROGADICTOS, PROSTITUTAS, TATUADOS, TRAFICANTES Y FUMADORES DE DROGAS, PEDERASTAS, TERRORISTAS, CON SÍFILIS Y MORIBUNDOS CON SIDA, UNA FACULTAD CAPACITADA DEL BAJO MUNDO QUE ATRAPE A LOS ESCRITORES JÓVENES MÁS PREPOTENTES Y TÍMIDOS DE LATINOAMÉRICA Y QUE, CON INCIENSOS DE MARIHUANA Y CON EJERCICIOS PRÁCTICOS DE ESCRITURA AFRO AMERICANA, NÁHUATL, SPANGLISH, QUECHUA Y PATUÁ, LES EXORCISE LA FORMACIÓN ADQUIRIDA EN LAS MAESTRÍAS DE ESCRITURA CREATIVA DONDE SE CULTIVAN EL CANTAR DE LOS CANTARES, LOS AUTO SACRAMENTALES Y LAS LECTURAS A FONDO DE LOS CLÁSICOS MÍSTICOS DE LA CENSURA CATÓLICA Y LA SUMISIÓN ESPAÑOLA (SAN JUAN DE LA CRUZ Y SANTA TERESA DE ÁVILA), BECAUSE THERE AIN’T NOTHING SO COMPLICATED AS THE INSIDE OF A TORPEDO.”

QUEER RAPIDS. This conversation critically examines the transformation of Spanish and Creative Writing Programs into Community Centers for the Prevention of (Sex/Intellect)ually Transmitted Diseases. It challenges the very concept of postmodern queer discourse, and the fate of academic subjectivity and the empty Hispanic baroque by proposing serenity as an alternative to the tragic discourses of the LGBTQ Pan Latin; through a close examination of the works of the Italian philosopher Giorgio Agamben. By comparing the proliferation of Spanish and Portuguese Programs with the rise of HIV in communities of color, or by contrasting the politics of Spanish Departments with the policies of such Pharmaceutical Giants as Bayer and GlaxoSmithKline, or by uncovering Latin American faculties as viral infections; a case can be made for the promotion of literary safe intercourse, the distribution of intellectual prophylaxis – free of charge --, the Patagonian Lesboerotic Homo Sacer as a new trope for the formation of a Trans-Atlantic-Ibero-American identity, and the abstinence from Latino writing as a powerful mean of stopping the spread of Magic Realism, Cultural Sarcoma and the Spanish Flu. Finally, unable to communicate, let alone to collaborate, the end of the literary pandemic is announced, by the intentional substitution of the works of Cervantes Saavedra with the writing achievements of the Yugoslavian Philosopher Songorocosongo, carefully safeguarding the very possibility of Latin American Studies Departments with maneuvers and approaches to Borges and Lorca via intellectual abracadabras such as Alain Badiou and Emanuel Levinas.

PANTANO. Because I am a writer living with HIV-AIDS and on Social Security and Medicaid, I have no patience with Latin American academics and writers who expect me to remain cool and calm as they play their ridiculous academic games. Therefore, I present to you a rather vulgar work in progress, a treatment for a movie that I am floating around literary agents and editors, entitled Who’s afraid of Frigidette VanDyke? y que será publicado post-mortum by either Alfagura or Mondadori, it is a conversation between two liquor ridden queer Puerto Rican academics inside an ugly apartment in New York City. Elizabeth Taylor is played by me. Convocadas por la presidenta del MLA, la profesora moribunda Frigidette Van Dyke, una secretaria pentecostal escribe una convocatoria por emails en lenguas humanas y angélicas a nombre de “graduate committees". A la Doctora Van Dyke la acompaña un coro de discípulas marimachas, postmos, sordas, ciegas y mudas, pero con doctorado. Una fila puertorriqueña de cadáveres maricones académicos amanerados, arrodillados, muertos y con los rostros encapuchados, después de haber pagado su membresía y haber sido maquillados por Doris Sommer, se encuentran frente a la directiva del MLA en el lobby de un Hotel en Las Vegas. Y en un giro alucinante e inesperado, un comité compuesto por directoras de departamentos de estudios Latinoamericanos de los Estados Unidos, y teledirigidas desde la Patagonia nada más y nada menos que por Nelly Richard, Beatriz Sarlo y Josefina Ludmer, se ponen unos guantes de hule negros y sin crisco, con las t(r)etas débiles por fuera y los sobacos sin afeitar, le empujan el puño por el culo a los académicos queer puertorriqueños, en medio de un panel titulado “Imperial Visions: Oxymoronic Sexual Sovereignty of the Pan Latin Diaspora”. Entonces algo inesperado sucede (es una escena barroca, clínica y kitsh): el dolor es tan grande y el placer tan intenso, y los brazos de aquellas latinoamericanistas tan gruesos, que todos resucitan, se orinan y se cagan encima, quedan encinta, bregan y aterrizan, algunas cómicamente, en Río Piedras, Brooklyn y en Chile, uno de ellos se vuelve levinasiano y hay que ponerle pampers, otro sale bailando hip hop, unas cuantas loquitas salen imitando a Žižek y (re)citando a Walter Benjamin. Then in the final fight, el coro académico de marimachas saca en camilla a la moribunda Van Dyke: hay que mantenerla VI-VA, you see, a toda costa, on life support, porque ella es la única que asegurará nuestros puestos, ella es la única que puede avalar nuestros textos, ella es la única que puede enseñarnos, y la sacan, sí, la sientan en una silla de ruedas, con suero y con oxígeno la arrastran para que le dirija las tesis, para que las invite a congresos, para que les escriba cartas de recomendación, para que les otorgue becas. Sin embargo, para serles franca, de todos estos personajes, es ella la única que no existe.

MARISMAS. Marismas sounds like maricas and like miasmas, and therefore, I am not going to imitate Liza Minnelli, no, no, no, I am too old and too wise for that, and she is still alive. That has been done before and I want to become a legend. Plus I have to treat her with the respect that she is entitled to because we are both Divas. Instead, I will finish this literary interview my way, in a state of trance, channeling Malcolm X: “Don’t let anybody who is oppressing you ever lay the ground rules. Don’t go by their games, don’t play the game by their rules. Let them know now that this is a new game, ad we’ve got some new rules…” Therefore, I propose a literature of Trance-formation with Frank Sinatra, on Broadway, because yes, I am a very good writer and I am not dissatisfied with anything I have written so far. I am a number one, king of my hill, top of the heap, king of the news, and all this fuss about Latin American Studies, all this fuss about Spanish Departments, all this fuss about Creative Writing Programs en Español is just that, little town blues, and yes, I have made it here, and I can and I will make it anywhere, so I am going to let him take it away:

Start spreading the news, I’m leaving today
I want to be a part of it - New York, New York
These vagabond shoes, are longing to stray
Right through the very heart of it - New York, New York

I wanna wake up in a city that doesn’t sleep
to find I’m king of the hill- top of the heap
These little town blues are melting away
I’ll make a brand new start of it - in old New York
If you can make it there, You’ll make it anywhere
It’s up to you - New York, New York

New York, New York
I want to wake up in a city that never sleeps
And find I’m a number one top of the list, king of the hill
Cream of the crop, king of the news

These little town blues, are melting away
I’m gonna make a brand new start of it – right there in old New York
And if I can make it there, I’m gonna make it anywhere

It´s up to you - New York, New York




Ángel Luis Lozada Novalés (Ángel Lozada) is a Puerto Rican novelist, activist, educator and scholar. Ángel Lozada has published two novels, La Patografía (Planeta, 1998) and No quiero quedarme sola y vacía (Isla Negra, 2006). Ángel Lozada's controversial writings focus on marginalized subjects, animalization, colonization, transculturation, the Puerto Rican Diaspora, and recently, on the relationships between writing, schizophrenia, power and culture as they are deployed via academic discourses and languages.